SFC
Parece mentira como pueden marcar tres simples letras. Si las pronunciara Laporta podría estar hablando de las Selecciones de Fútbol Catalanas; otros se podría referir a un Sin Futuro Conocido, o a una Sin Financiación Concreta, o Sin Familia Conocida, o… Hay cincuenta mil posibilidades y todas válidas e importantes para aquel que pronuncia estas tres letras. Para mi tienen un significado muy concreto, una pesadilla de aquellas que esperas despertarte cada mañana. Estas tres letras son las iniciales de la Síndrome de Fatiga Crónica.
Ya está: tres palabras y una vida Sin Futuro Concreto. Pero lo que quiero contar no es esto. Ya hay demasiadas páginas dedicadas a informar de una enfermedad que no se sabe donde empieza ni porque, ni como diagnosticarla porque no tiene una sintomatología clara (estás enfermo cuando no sufres ninguna de las enfermedades que seria lógico que tuvieras), que aunque no tiene un tratamiento ni mucho menos cura, te incapacita para llevar una vida normal. Es decir, te ha tocado el Gordo de Navidad sin jugar. Y, para acabar de adobarlo te encuentras con la incomprensión de propios y extraños, que no entienden que te pasa, que piensan que lo que tienes es una cara impresionante y que lo que te hace daño es el hueso de la espalda. Muy deprimente, no?
Pues no. He sufrido (si lo he escrito bien, en pasado) ésta enfermedad desde hace unos 10 años. A partir de aquel momento todo fueron problema: era como si un virus se hubiera apoderado de mi disco duro (cerebro), a veces el ordenador funcionaba y otra no, o perdías archivos… tenia problemas de orientación, el dolor me hacía ver las estrellas y incluso llegué a perder la movilidad del un brazo. Resumiendo: mi vida privada era un desastre, tenia la autoestima por los suelos y tuve que dejar de trabajar porqué aquello era un rosario de altas y bajas. Y parece mentida que nunca toques fondo. Como dijo una enferma “es una cadena perpetua que te hace desear, a veces, que la condena a muerte te libere”
La verdad, tengo según mi madre un espíritu de contradicción muy grande. Creo que es lo que me salvó, porqué nunca quise aceptar ésta enfermedad (muchos conocidos aun no saben nada), nunca quise hacer lástima a nadie, y ahora mas que nunca. Leí todo lo que pude sobre el tema, modifiqué mis hábitos alimentarios, no hice caso de los que me decían que me quedase en casa tomando el sol y descansando el resto de la mi vida… Y seguí buscando. Un día leí un artículo que hablaba de la curación de un enfermo de Fatiga Crónica a la Gran Bretaña, en la clínica del Dr. Eaton, con un método llamado Reverse Therapy. Hablé con Marta Juni, fisioterapeuta y ahora amiga, que me trataba el problema de brazo, y ella, muy sensible a todas las terapias encaminadas a equilibrar el cuerpo y la mente de manera natural (recordemos Mente sana in Corpore sano) se interesó, siguió los estudios con el Dr. Eaton, y en un trabajo de equipo entre ella y yo, conseguí recuperarme. Puedo gritar que me encuentro bien, que no tengo síntomas y que me siento la persona más viva y feliz del Universo.
Sigo sin ser perfecta, pero me respeto a mi misma. He descubierto que tengo que ser mi mejor amiga y no mi enemiga. Ha costado mucho esfuerzo, sudor y lágrimas, he perdido cosas que creía importantes y he ganado otras que si lo son. Y no hay trampa ni cartón. No hay ningún medicamento, ni infusiones, ni oraciones mágicas, ni “te comen el coco”. Tú eres quien lo hace todo. El terapeuta te acompaña hasta allá donde quieras llegar, y tu decides el tiempo que quieres continuar enferma. Es duro, pero mas duro es no hacer nada.
No hablo de la Panacea Universal ni de un milagro. Hablo de una realidad vivida por mi y que quiero compartir con todas aquellas personas que ya han tirado la toalla y han decidido resignarse. La resignación es el final, y hay muchas cosas por hacer en la vida. Yo he descubierto que, a mis 44 años todo lo que he hecho es aprender a caminar, a equivocarme y a caer, y levantarme, para afrontar lo que me queda de vida sabiendo que me equivocaré y caeré, pero que seré capaz de levantarme para seguir caminando…
Una abrazada a la vida y a todos los que la queréis.
Caldes de Montbui, M.V. 2007
Montornès del Vallès, noviembre del 2007.
Este es el testimonio de una escéptica e inconformista que sufría Fibromialgia. Digo escéptica porque cuando Marta Juni me dijo que me daba el alta, que ya estaba curada, yo no me lo acababa de creer. Y digo inconformista porque esta condición fue la que me fue ir a ver que era eso de la Reverse Therapy, y también porque yo no me conformaba en ser un tipo de invalida porque si toda mi vida. Alguna cosa se tendría que poder hacer no?
Hace unos meses casi no me podían tocar, incluso los cabellos me hacían daño. Si apoyaba los brazos encima la mesa sentía dolor, si me estiraba en la cama sentía dolor, si abría un pote o ampolla sentía dolor, si tocaba el apoya cabezas del coche sentía dolor, si acompañaba los niños a la escuela a pie después me tenia que estirar y descansar, si conducía mas de cuatro kilómetros tenia que descansar. Por la mañana cuando me levantaba estaba más cansada que cuando me iba a dormir, sufría insomnio… y muchas otras cosas que no hace falta nombrar. Incluso tuve que dejar el trabajo porque era incapaz de aguantar una jornada completa.
Pero hoy, y cada día que pasa, me doy cuenta que mi vida vuelve a ser la de antes. Juego con mis hijos, voy en bicicleta, nado, hago largas caminatas por la montaña, y muchas otras cosas que hace unos meses era incapaz, de incluso, plantearme. No penséis que exagero.
Porque ahora lo veo claro, todos aquellos síntomas no surgieron de golpe, sino que los fui acumulando poco a poco, a lo largo de los años. Mi cuerpo me estaba enviando señales, me estaba avisando que alguna cosa no iba bien y yo no le hacia caso. Marta, a través de la “Reverse Therapy” me ha ayudado a reencontrarme, a escuchar esas señales y a actuar en consecuencia. No es que no supiera, sino que mi cuerpo lo había olvidado. Ara vuelvo a dormir toda la noche, siento las emociones y reacciono, lloro, río, grito o tan solo hablo, abrazo los que quiero… y todo sin dolor. Las pequeñas cosas de la vida son las que me hacen feliz.
Gracias Marta por despertar mis sueños! Te quiero! Eres un ángel del destino!
“Me recomendaron Reverse Therapy, y poco a poco fui viendo la luz. Las primeras sesiones fueron muy duras, estaba perdida y incluso no sabía si iba a funcionar. Después de 4 años duros, llenos de tristeza, miedo y angustia, hoy por fin puedo sonreir, mirar adelante y sentirme bien conmigo misma. Cada día disfruto de mi salud y agradezo haber conocido esta terápia que me ha ayudado a salir adelante y curarme!”
V.C. 2007
Caldes de Montbui, 2008
Aún recuerdo el día que entré por primera vez en la consulta. La verdad es que no sabía que hacía allí, no sabía que era la Reverse Therapy. Solo sabía que necesitaba ayuda y la necesitaba YA.
De repente, sesión tras sesión, descubrí cosas de mí que no había observado jamás. Descubrí el porqué de mis síntomas, de mi ansiedad, de mi miedo, de mi enfado y de mi pena. Mi cabeza no dejaba de pensar jamás, no descansaba ni un segundo, todo ello estaba bloqueando el resto de mi vida y hacía que no pudiera avanzar ni ver más allá.
Ahora gozo de calma, serenidad, y puedo afrontar mejor situaciones que creía imposibles de llevar con tranquilidad, en fin, que me siento llena de alegría y felicidad.
Desde aquí quiero agradecer a Marta su amabilidad, su cariño y su profesionalidad.
Mil gracias.
LOS SÍNTOMAS, UNA PALABRA AMIGA
Era traductora y había llegado al punto de no poder leer ni escribir. El diagnóstico era contundente: Síndrome de Fatiga Crónica en estadio MUY GRAVE. Según el Dr. Alegre, facultativo que me diagnosticó la enfermedad, cabía la posibilidad de que algún día tuviera que depender de una silla de ruedas...
A esas alturas de mi vida había aprendido a pactar con mi enfermedad, un SFC que había habitado en mí durante 20 años. Pactaba con ella cada minuto del día y aceptaba las limitaciones que severamente me imponía. Empecé a medir milimétricamente cada esfuerzo, me había entrenado para apagar el fuego de la autoexigencia y no llegar nunca al umbral de la frustración… Fue así como el camino de los pactos me llevó a una suerte de rendición. Sin embargo, algo en mi interior no podía claudicar… íba a descubrir que ese algo era mi tesoro, mi propia e inherente sabiduría.
Encontrar a Marta y aprender a conocer mi cuerpo a través de la Reverse Therapy fue la llave hacia un universo hasta entonces desconocido para mí: el universo de mis síntomas y su importancia. Descubrí que cada síntoma era una palabra amiga; aprendí que mi mente era un tren en marcha del que tenía que saltar para presentarme atenta, disponible y entera ante mis síntomas; entendí que la fatiga y sus síntomas compañeros eran el lazo que me uniría irrevocablemente a la vida. Mis síntomas eran importantes porque lo sabían todo sobre mí. Sólo tenía que aprender a escuchar el mensaje que latía en cada uno de ellos.
El día que supe que iba a curarme, me invadió un profundo terror. La enfermedad había sido yo, y yo había sido la enfermedad durante 20 años. La perspectiva de vivir, relacionarme, trabajar, soñar y materializar mis sueños me aterraba… ¡qué contradicción! Sin embargo, consciente de ello, decidí concederme la posibilidad de sentir qué era aquello de estar viva. Al fin y al cabo, me lo debía.
Así, comunicándome con mis síntomas, perdiendo el miedo, sintiéndome legítimamente válida para una vida sana y vital, habitando mi cuerpo desde mi cuerpo y felicitándome por todo ello, fue como empecé a curarme.
Ahora…vivo plenamente. Vivo como cualquier persona que se cansa si la jornada ha sido intensa, trabajo con las tensiones que ello conlleva y mi cuerpo siente esas tensiones sin dejarme postrada en la cama, descanso cuando lo necesito, he recuperado el placer de dormir 9 horas seguidas, trasnocho si tengo ganas y sin miedo al día siguiente, leo, escribo, mantengo relaciones sexuales maravillosas… vivo conectada a mi cuerpo y así ha vuelto la vitalidad a mi vida.
Marta me mostró el camino con su magistral empatía, su atenta escucha y su gran sabiduría. Me sentiré eternamente agradecida por haberla encontrado en mi camino, por el día en el que respondió a mi llamada telefónica y porque la vida le haya proporcionado la sabiduría necesaria para mostrarnos el camino hacia lo que es nuestro: la salud.
Pero no lo olvides: el trabajo es tuyo, persevera en la escucha aunque sientas que te pierdes, CONFÍA en tu cuerpo, permacece en él. El proceso no siempre es fácil, pero todo lo que necesitas para sanarte está dentro de ti, en tus síntomas. Sólo tú puedes sanarte, sólo tú puedes comprender que los síntomas son algo que atesoras, y no hay nada más satisfactorio y grande que descubrir el interior de un tesoro largo tiempo enterrado...
L.Z. G 2009
Algorta-Getxo, Bizkaia
Barcelona, 2008
“Hacer las sesiones de “Reverse Therapy” me ha ayudado a conocerme mas, a entender que tengo que escuchar y poner primero mis necesidades y actuar en consecuencia. Padecia de muchos dolores cervicales, lumbares, de espalda... de todo el cuerpo, cansancio y me sentia sin energias. Ahora tengo mas calidad de vida y estoy muy contenta con el resultado”