REVERSE THERAPY
La Mente
La Mente es la inteligencia intelectual, aquella que esta basada en imágenes, pensamientos, recuerdos, normas… toda aquella información que hemos adquirido desde que nacemos.
La primera cosa que hemos de tener en cuenta es que la Mente no nos pertenece. Creemos que nuestros pensamientos, ideas o incluso nuestra imaginación son personales, como algo que nosotros hemos creado. De hecho lo que hacemos es resucitar las creencias, ideas, imágenes o reglas que hemos adquirido de otra gente. La Mente es el resultado del “condicionamiento”, de lo que hemos aprendido y recibido de nuestros padres, maestros y de la sociedad donde hemos crecido.
Tal y como el Cuerpo hace, el único objetivo de la Mente es nuestra supervivencia. Pero esta busca protegernos de manera diferente del Cuerpo. Mientras el Cuerpo utiliza emociones, y a veces síntomas, para dirigirnos hacia determinadas acciones que preserven nuestro equilibrio, seguridad y proximidad hacia los otros, la Mente utiliza pensamientos y normas.
Los pensamientos están basados en creencias y suposiciones. Lo que creemos que somos, lo que los otros deberían hacer, lo que es correcto, lo que no, lo que es bueno y lo que es malo. También tenemos creencias sobre el trabajo, familia, amigos y como las cosas deberían funcionar.
Los pensamientos están basados en expectativas. Expectativas relacionadas con el tipo de persona que deberíamos ser o cual es la manera “correcta” de vivir.
Los pensamientos están basados también en imágenes y interpretaciones. Imágenes de cosas que ya han pasado (memorias), cosas que están pasando ahora (percepciones) y cosas que podrían pasar (imaginación). Pero estas imágenes no tendrían sentido sin palabras y normas que usamos para darle sentido. No importa que imagen sea, hemos de interpretar lo que quiere decir. I esto quiere decir caer en las ideas de cosas que hemos adquirido de otra gente.
Aun así, la Mente es muy útil. Es la herramienta a través de la cual tomamos decisiones, planeamos y transformamos cosas en palabras. También nos permite ver mas allá del presente y experimentar éste de manera mejor. Cuando la Mente funciona correctamente:
o Presta atención al Cuerpo
o Pone las emociones en palabras
o Nos ayuda a notar que esta pasando
o Establece límites de los que podemos y de lo que no
o Diferencia entre la ficción y la realidad
o Toma decisiones y planea acciones
o Encuentra la mejor manera de dar consejos
o Dice “no” a demandes injustas
o Busca nuevas soluciones a problemas antiguos
o “Se deja fluir” y se adapta a situaciones y a los cambios de la gente
o Sabe ver el humor de la vida
o Cambia les normas
o Busca nuevas oportunidades para construir una vida mas feliz
De esta manera la Mente mantiene lo que es mejor para los otros y lo que es mejor para nosotros. Esta es el conexión vital: buscar la mejor opción de satisfacer nuestras emociones, sentimientos y necesidades.
Como la Mente nos puede hacer enfermar:
El mecanismo a través del cual la Mente nos hace enfermar es bloqueando la expresión de las emociones. Y el como nos mantiene en esa situación es a través de la preocupación.
Cuando la Mente nos domina vivimos en un universo de pensamientos, preocupaciones, análisis y fantasías, asustados del poder de nuestras emociones.
La Mente desconecta del Cuerpo. Bloquea la expresión natural de las emociones porque cree que expresarlas es “malo”, “egoísta”, “de debiles”, o “infantil”. De hecho puede ser tan efectivo bloqueando las emociones que, con el tiempo, algunos pueden desconectar completamente, dejando de notar ninguna emoción.
La Mente busca dominar el Cuerpo porque tiene miedo a ser rechazado si seguimos nuestras emociones de verdad. Rechazado por padres, empleados, amigos, hijos o compañeros- o incluso por gente que acabamos de conocer. Las emociones no funcionan de esa manera. Las emociones se crean para mejorar las relaciones con los otros, para hacernos mas honestos, mas abiertos, mas tolerantes, mas cariñosos y mas sinceros. Pero la Mente recuerda solo malas experiencias del pasado donde la gente adulta hizo un mal uso de las emociones; enfadándose, deprimiéndose, volviéndose histéricos, no haciendo nada, angustiándose, o culpándose.
Habiendo decidido que hacer caso a las emociones significaba alguna de estas respuestas, la Mente bloquea la expresión de las mismas interrumpiendo, deprimiendo o buscando excusas para no hacerlo.
Más específicamente la Mente puede distorsionar la expresión de las emociones:
o Asumiendo que las emociones son irreales, y que los pensamientos son la única realidad
o Aplicando normas estrictas que niegan el permiso a cualquier emoción.
o Pensando que es egoísta centrarse en les necesidades de uno mismo.
o Culpando los otros de nuestras emociones “perversas” (“si no fuera por ti..., si tu no hubieras...)
o Abusando de la comida, drogas, alcohol en vez de atender nuestras0 propias necesidades.
o Volviéndose “loco”, obsesivo sobre alguna cosa específica en vez de equilibrarlo con otras actividades
o Anulando tanto nuestras emociones que nos volvemos ansiosos y deprimidos, hasta el punto que la Mente piensa: “ ves, te lo dije, las emociones son malas”
o Continuar siendo víctimas en vez de tomar responsabilidades y hablar por nosotros mismos.
o Perderse en el pasado (“si solo...”, “si hubiera...”) y deprimiéndose
o Preocupándose sobre el futuro (“no seré capaz de..:”) y angustiándose
A la Mente la dominan las demandas- la necesidad de ser mejor, mas rico, mas cuidadoso, mas feliz, mas cariñoso, mas divertido, mas exitoso. Es impaciente, perfeccionista y dura con ella misma. Funciona a través de una voz interna que nunca esta satisfecha, siempre pidiendo más y más de lo que podemos dar. Siempre quiere tener la razón o ser lo correcto, aunque a veces sea mejor admitir que hemos hecho lo incorrecto y que hemos de aprender de nuestros errores. Ignora todo aquello que no es ni “blanco o negro”, “correcto o incorrecto”, y todo aquello que no se puede predecir o controlar. No cree en las emociones porque las considera irracionales aunque estas tengan una lógica poderosa ya por ellas mismas, lógica que es mucho mas profunda que la razón consciente.
La Mente bloquea las acciones que están ligadas a las emociones de tres maneras principalmente: interrumpiendo, deprimiendo y buscando excusas. Aquí se muestran algunos ejemplos de estos procesos:
o Estamos con alguien que parece agradable manteniendo una conversación y en un momento dado experimentamos un sentimiento de incomodidad. Esto es la Inteligencia del Cuerpo, a través de la información guardada en la memoria emocional, que nos esta diciendo que no confiemos en aquella persona. El resultado será que bloquearemos esa sensación/emoción y ya no seremos mas conscientes de ello.
o Estamos en una relación que no va a ningún sitio o en un trabajo que tampoco nos lleva a ninguna parte. La situación nos puede entristecer y sentirnos solos. El Cuerpo nos enviará señales para que hagamos alguna cosa para tirar adelante con otra cosa o para solucionemos el problema. Pero la Mente niega cualquier emoción porque tiene miedo de arriesgarse. Así deprime el miedo y pierde la capacidad de sentir, con esto, la pasión por vivir. La tristeza que hemos deprimido, quedará en el sistema esperando ser expresada y entendida.
o Excusando. Nuestro hijo es abusivo, malcarado y inconsiderado. Nos sentimos enfadados y frustrados. Pero la Mente piensa que no estamos siendo buenos padres si nos enfadamos y entramos en un círculo donde pensamos “esta teniendo una época difícil a la escuela”, “todavía es un adolescente” o “aun así son buenos niños”. Se buscan excusas para no hacer frente a la situación.
La razón principal por la cual la Mente hace esto es porque esta intenta seguir las normas de la sociedad. Desde el momento en que los adultos que nos rodean nos enseñan a ser buenos niños y niñas. Después que los niños con quien jugamos nos imponen unas normas y más tarde nos disciplinamos a ser obedientes, trabajadores y buenos estudiantes. Después aprendemos como funciona la justicia, las relaciones de pareja, la relación con los jefes… y incluso nuestros hijos formaran parte en moldearnos para hacernos unos buenos padres.
Por supuesto nada de esto es malo sin normas sociales y sin disciplina nuestras vidas podrían ser un desastre. Necesitamos horarios, limitaciones, sino los trabajos, relaciones, la ley… serian un caos.
A parte se sus estrategias, la Mente puede convertir nuestra vida en una rutina aburrida y sin salida donde nada nuevo pasa y no aparece ningún reto. Esta es una de las razones del porque los niños, que están muy conectados a su Cuerpo que los adultos, se aburren fácilmente, y siempre tienen esa curiosidad natural.
Si escuchamos mucho lo que dice la Mente perdemos el equilibrio entre lo que esta bien para nosotros y lo que esta bien para los otros. En este punto nos preocupamos demasiado en “hacer las cosas correctamente”, en vez de mirar más profundamente y saber si estamos haciendo lo que es bueno para nosotros. Un buen ejemplo relacionado con esto son aquella gente que enferma en trabajos muy estresantes. Se estancan en el túnel de la Mente, se preocupan por la seguridad, por hacer dinero, o para complacer sus superiores. Sus familias sufren tanto como el propio enfermo ya que el tiempo libre se limita y las relaciones sociales son casi nulas. Su vida pasa a ser el trabajo y pierden cualquier razón emocional.
Que es el estado de “mal-estar”?
Cuando la Mente se vuelve rígida, controladora y exigente, se separa del Cuerpo y dejan de funcionar en equipo y armónicamente. Nos referimos a este estado como “mal-estar”, un estado de malestar agudo, de tensión interior, de conflicto interno y de bloqueo emocional, que se puede manifestar como si uno estuviera sentado en una olla a presión. Es en este estadio de “mal-estar” cuando si no se soluciona, puede derivar a una enfermedad.
En este estadio dejamos de estar tranquilos con nosotros mismos. Ya no estamos cómodos en el trabajo, en casa o con los otros. Al principio empieza con sentimientos desagradables o con una ligera angustia que nos informa sutilmente que hemos perdido el equilibrio. Podemos saber que alguna cosa no funciona en nuestras vidas pero no podemos hacer nada para solucionarlo, y si tenemos alguna idea de que puede ser, no sabemos que hacer.
Inicialmente la respuesta al problema podría ser simple. Podría incluir una conversación cara a cara con el compañero/a, cambiar el horario del trabajo, o invertir más tiempo en aquellas cosas que realmente son importantes para nosotros. Pero si el problema continua, la Consciencia del Cuerpo aumentará la intensidad del malestar para llamarnos más la atención. La persona se angustiará más, estará mas tensa, preocupada, y más y más consciente que esta sobrecargada.
Puede pensar que nunca tiene tiempo suficiente para hacer todas las cosas que tiene en la cabeza para hacer. En este punto se estaría alejando de sus propias necesidades y incluso haber perdido la habilidad de interpretar las propias emociones.
Cuando esta situación continua, la Mente se disocia aún mas del Cuerpo y deja de hacer su trabajo correctamente, el cual seria convertir en acciones las ordenes de la Conciencia del Cuerpo- buscando soluciones, tomando decisiones, y haciendo pequeños pasos para empezar a poner las cosas en su sitio.
En condiciones normales la Conciencia del Cuerpo que funciona a través del Hipotálamo, mantiene el equilibrio y asegura que podemos adaptarnos a las circunstancias cambiantes. Por ejemplo, la energía de la mañana sirve para hacer frente a las tareas del día, pero cuando llega la noche, la producción de energía disminuye porque el Hipotálamo nos prepara para el descanso y el sueño. De la misma manera, el Cuerpo puede activar el sistema inmunitario si nos encontramos en una situación de riesgo, para protegernos contra cualquier infección o herida.
El Hipotálamo crea una gran variedad de indicadores para asegurar que el organismo esta funcionando en su máxima capacidad. Hay referentes como el hambre, la sed, dolor, presión sanguínea, ritmo cardiaco, digestión, temperatura, respiración, regulación de la energía y el sueño. En el estado de “enfermedad” inicial el Hipotálamo trabaja más de la cuenta y pierde la capacidad de mantener el buen funcionamiento del organismo, de manera que se forma un caos, produciendo síntomas de varios tipos.
Si las emociones se continúan bloqueando y el sistema continua peligrosamente saturado, el Cuerpo crea señales de urgencia desde el cerebro emocional o Sistema Límbico para que hagamos alguna cosa al respecto. Generalmente el proceso evoluciona en tres etapas:
Estado de Alarma: pone todo el organismo en alerta creando algunos síntomas para avisar a la persona que empieza a estar saturada de emociones.
Estado de crisis: los síntomas se intensifican y se afecta la funcionalidad del Hipotálamo, produciendo alteraciones en el reloj interno, sobre trabajando el sistema nervioso simpático y desestabilizando el sistema inmunitario. Se crean síntomas no específicos tal como fatiga, problemas digestivos, dolor de cabeza y infecciones constantes.
Estado de estancamiento: la situación ha durado tanto tiempo que las glándulas Suprarrenales se han agotado, el sistema inmunitario se ha alterado y los síntomas se cronifican (reversible).
La Hiperactividad del Hipotálamo produce enfermedades como la Fatiga Crónica, la Fibromialgia y el Síndrome del Colon Irritable. En otros casos la hiperactividad del Hipotálamo aumentara los síntomas de algunos trastornos como la migraña, colitis, artritis, neuralgias o eczemas.
Como la Mente nos mantiene enfermos
La Mente mantiene la gente enferma creando “películas catastróficas” basadas en las impresiones que los síntomas son desconcertantes, peligrosos y que nunca se marcharan.
Cuando no se entienden las causas de los síntomas, la Mente interpreta la enfermedad de forma que mantiene la persona en un estado sintomático.
La recomendación errónea que dan muchos médicos, en personas que sufren Fibromialgia y Fatiga Crónica, es que se estén “tumbados y descansando” tanto como puedan. Ésta es una manera de mantener la persona enferma. Los que sufren migrañas se les aconseja que “intenten vivir con ella”. Los que sufren Colon Irritable se les dice que el problema real es el estrés (sin decir que es ni que hacer al respecto). Esto crea confusión, preocupación y angustia. Y lleva a concluir a la Mente que los síntomas son patológicos.
La Mente en este punto utiliza la astucia. Negando cualquier problema emocional de base, argumenta que la enfermedad es misteriosa y creada por nuestro maldito cuerpo, el cual tendremos que cuidar. Intentar controlar los síntomas normalmente implica:
o Enfermar
o Abandonar actividades sociales
o Buscar soluciones médicas
o Descansar en casa
o Preocuparse por los síntomas
o Dejar de hacer ejercicio
o Dejar de hacer actividades que uno goza
Con algunas enfermedades (infecciones virales, roturas óseas, cierto tipo de cancers, etc.) éstas estrategias pueden tener sentido y pueden ayudar a recuperarse. Pero con ciertas enfermedades creadas por el proceso anteriormente expuesto, estas estrategias son contraproducentes. La Concienciadel Cuerpo busca siempre retos para poder superar-lo, que nunca podrán ocurrir si la persona no trabaja ni se mueve de casa. Recuerda que el Cuerpo continuamente aumentara el volumen de los síntomas si nota que no se hace caso a las propias necesidades emocionales y no se resuelven.
La inactividad prolongada ha creado pocas oportunidades para producir satisfacción y no podrá producir endorfinas (“la hormona de la felicidad”). Una vida sedentaria y reprimida tendrá pocas oportunidades de diversión, de placer, y tendrá una alta cantidad de frustración y aburrimiento.
Debido a que la Mente esta en un estado de preocupación crónica y desesperación evita cualquier actividad, creyendo que con cualquier tipo de esfuerzo los síntomas empeoraran o que no mejoraran. Así se crea un curioso “circulo vicioso”.
Lo que pasa es que la Mente intenta entender lo que esta pasando y capta que la situación de la persona se esta volviendo caótica. Ya que niega que sea la inteligencia corporal la que crea los síntomas, no entiende el porque tiene dolor, fatiga, insomnio, nauseas, problemas de concentración… La persona puede estar exhausta o adolorida; con problemas digestivos y de sueño; o incluso con movilidad reducida. Lo que es peor es que los síntomas aparecen y desaparecen misteriosamente sin avisar. Esto los hace no pronosticables y perjudiciales. La Mente hace que disminuyamos las actividades con la esperanza de reducir los síntomas y que éstos sean más soportables. De hecho lo que pasa es lo contrario, el Cuerpo continúa aumentando los síntomas.
En éste punto la Mente esta todavía mas confusa. Las actividades aún se limitan mas cuando la persona hace caso a los consejos de otros que dicen “descansa..:” La persona puede llegar a abandonar el trabajo, o a pedir bajas por enfermedad, alejarse de las relaciones, y dejar de hacer cosas que le satisfacen. “Aun haciendo esto los síntomas todavía persisten…!”
La Mente ya ha empezado a coleccionar “películas catastróficas” sobre la enfermedad. Podría ser una película que recuerda los días cuando los síntomas aumentan: cuando se vuelve hacia casa (puede que el Cuerpo este alertando a la persona a través de los síntomas que tiene que cambiar la manera de afrontarse a las demandas inaceptables o abusivas de los otros), o cuando la persona sale con su compañero/a o cuando la persona “intenta” hacer alguna actividad que disfruta.
Éste último caso vale la pena discutirlo porque es bastante delicado y ocasiona mucha confusión. Digamos que padecemos de Fibromialgia y decidimos (porque nada mas funciona) ir a hacer natación. Mientras estamos en la piscina nos damos cuenta que nos sentimos un poco mejor y decidimos estar en la piscina durante 2 horas. Después de un rato la Mente del Cuerpo se aburre y empieza a aumentar el volumen de los síntomas otra vez para alertar que cambiemos de actividad y que hagamos algo diferente. La Mente luego concluye que: “ya lo sabia! Nadar definitivamente no funciona! ”. Después nos marchamos y vamos de compras. Otra vez los síntomas disminuyen y nos damos cuenta que estamos bien mientras compramos o paseamos por las tiendas. Pero cuando volvemos a casa los síntomas aumentan otra vez, probablemente porque el Cuerpo no desea ni espera la situación que hay en casa y que aún no se ha solucionado. La Mente luego crea otra “película” que dice que nadar e ir de compras tampoco van bien. Y así los síntomas aumentan más y más. La Mente pues decide que hay poco que hacer y abandona.
Una parte importante del proceso de Reverse Therapy es hacer dar cuenta a la persona como la Mente la mantiene enferma y enseñarle a invertirlo.